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LimónApps | March 25, 2019

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¿Por qué tanto París y tan poco Beirut?

Los ataques terroristas ocurridos en París han concentrado el interés de los medios occidentales con particular insistencia, dando cuenta del perfil de las víctimas, la planificación de los atentados y de quiénes serían los autores de un hecho que horrorizó a todo el mundo. La cobertura ha sido sostenida y completa, incluidos los fallos de los aparatos de inteligencia europeos, como la interpretación de que la guerra que hoy se pelea en Medio Oriente contra el Estado Islámico, avanza inexorable hacia el oeste.

Pero otra masacre, ocurrida días después en Beirut, la capital de Líbano, donde murieron 43 personas por un suicida de ISIS que se hizo estallar en una visitada área urbana, tuvo escasa cobertura en los principales medios estadounidenses, que replican sus contenidos a nivel global.

Para el periódico The New York Times, la disparidad de reacciones tiene que ver con que estos actos no son ajenos en una zona donde la guerra civil de 4 años de Siria, por ejemplo, es un hecho casi inexistente para el resto del mundo. “Sin duda, los ataques significan diferentes cosas en París y Beirut. París vivió el peor ataque en la ciudad en décadas, mientras que en Beirut el atentado fue la confirmación de un miedo, nunca totalmente ausente, de que surja otro brote de violencia”, señala el principal medio norteamericano.

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Un sobreviviente de los atentados de Paris es socorrido por los rescatistas.

El debate de cuáles son los factores que condicionan la cobertura de hechos igual de violentos en países de distintos bloques geopolíticos, fue recogido por la Columbia Journalism Review (CJR), de la prestigiosa Universidad de Columbia, la más respetada escuela de Periodismo del mundo.

Consultado por CJR, el editor internacional del NY Times fue enfático. “Pienso que París era más noticia que Beirut por una serie de razones, incluyendo el número de víctimas, la magnitud del ataque y el reto que implica para las agencias de inteligencia de Estados Unidos y del extranjero, el hecho de trabajar juntas”, dice Joe Kahn. “También es cierto que la cobertura de los ataques terroristas varían según otros factores más sutiles, como qué tan sorprendente es el ataque, la probabilidad de que impacte en la política de las potencias occidentales, y lo probable que resuene en un gran número de nuestros lectores”, explica.

Para Douglas Jehl, editor internacional de The Washington Post, las bombas en Beirut “no eran enteramente una sorpresa en una ciudad donde los ataques suicidas a gran escala han sido parte de la estructura de seguridad” del país, como señaló a CJR.

La periodista Lindsay Hilsum, de Temas Internacionales del británico Channel 4, agrega otro factor a considerar en este debate. En su blog escribió que el público tiene una responsabilidad imposible de obviar y que el estallido de las redes sociales ante los hechos de París esconde un drama innegable: “También cubrimos los ataques con bombas en Beirut, pero ustedes mostraron menos interés”.

“Varios de mis colegas -Marie Colvin del Sunday Times, y el reportero estadounidense James Foley que fue asesinado por ISIS- perdieron la vida haciendo este trabajo. Si hubieran sobrevivido, habrían estado en París también para informar de este crimen masivo horrible en una capital europea, en la que, por cierto, muchas personas no blancas murieron. Pero no estuvieron allí, porque murieron informando en circunstancias muy peligrosas que, me temo, quienes tuitearon #Beirut2Paris, no se molestaron en leer o ver”.

 

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