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LimónApps | August 22, 2019

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La angustia de la libertad

Por Christian Borgeaud, profesor Carrera Periodismo

Casi como en el género documental, los cineastas Aníbal Jofré y Diego Ayala, se adentraron en la vida cotidiana de los adolescentes en riesgo social a través de Volantín Cortao (2012).

Los directores y su equipo se embarcaron en una investigación para desentrañar un entorno social vinculado al abandono y la violencia. Para ello, el filme incorporó a jóvenes internos de un centro del Servicio Nacional de Menores (SENAME) en el elenco.

Un trabajo previo y en la misma línea fue el que dirigió Renato Pérez. Anónimo (2010), película que aborda los obstáculos que debe enfrentar un hombre tras salir de la cárcel, y el miedo de sus cercanos, se convirtió en su proyecto de titulación. En 2011 esta obra fue el primer largometraje hecho por estudiantes en ser seleccionado en la competencia Horizontes Latinoamericanos del reconocido Festival de Cine de San Sebastián, España. Y Renato Pérez recibió el premio al Mejor Director del Festival de Cine La Orquídea de Cuenca, Ecuador, en enero de 2013.

La elección del tema de la reinserción social para ambos proyectos, a juicio de sus respectivos directores, radicó en la opción de hacer un retrato más sincero y menos prejuicioso de los delincuentes juveniles, así como expresar el muro de miedo con el que invariablemente colisiona quien sale de la cárcel.

 Volver a caer

336 días se tarda en reincidir. Ese es el panorama que enfrenta gran parte de las personas que cumplieron condena en un régimen cerrado y que recobran su libertad en Chile. La cifra ̶ divulgada por el estudio Reincidencia en el Sistema Penitenciario Chileno de la Fundación Paz Ciudadana y publicado en marzo de este año ̶ es una bomba de tiempo para ex presidiarios en una sociedad que no encuentra la clave para la rehabilitación. Los expertos en el tema coinciden en que hoy existen pocas opciones para quienes quieren abandonar la vida circunscrita al delito.

La realidad es más cruda para un cuarto de quienes abandonan un centro de reclusión. Según la misma investigación, 25% de ellos quebrantará la ley en solo 97 días y otro 50% lo hará en 248.

Pero hay historias diferentes. La Fundación Paternitas, presidida por el sacerdote Nicolás Vial, puede narrar historias de éxito de ex reos que dieron un giro a su vida, pero que nunca lo hicieron solos. La premisa, según el padre Vial, quien lleva más de 25 años trabajando en el área de la reinserción social, es generar una red de apoyo virtuosa, que entregue oportunidades y doblegue al abandono.

¿Pero por qué Paternitas logra resultados tan eficaces? Uno de los puntos claves sería entender el proceso completo, desde la infancia de quienes viven del hurto, el tráfico de drogas y la violencia, hasta qué sucede con ellos durante su primer día de libertad tras cumplir una pena de cárcel.

En 2012, Paternitas capacitó a 150 infractores de ley junto a sus familias, en oficios como albañilería y electricidad. El programa finalizó no sólo con varios de los beneficiados trabajando en empresas constructoras, sino que el 77% de ellos dejó de delinquir.

 

 

 

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