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LimónApps | September 23, 2017

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Tres decepciones y una traición

Un ciudadano-consumidor que da potentes señales de desilusión con el sistema económico y que mayoritariamente considera que Chile necesita cambios profundos, es el que muestra el Estudio Chilescopio 2012, realizado por la consultora Visión Humana y presentado por la Facultad de Comunicaciones UDD. El sondeo, que se realiza anualmente desde 2005, avanzará este año en profundizar “el país que queremos”.

A mediados de año Visión Humana realizará la novena versión de su estudio Chilescopio, que busca detectar las tendencias emergentes en los estilos de vida de los chilenos. Y dado que este es un año electoral, se profundizará en esta oportunidad en los “sueños de país”. “Queremos conocer cuáles son los imaginarios de país ideal que tenemos y cómo se personifica eso en el estilo de conducción presidencial”, señala Patricio Polizzi, gerente general de Visión Humana.

Un país ideal que, según los análisis previos de la propia consultora, se encuentra con sus ciudadanos –o más bien consumidores– bastante decepcionados. “Nos compramos la entrada de los beneficios que nos ofrecía el modelo de libre mercado, que eran el logro autodeterminado y la libertad. Pero ninguna de las dos cosas se cumplieron”, afirma Polizzi.

De hecho, la interpretación de los datos de Chilescopio 2012 acusa “tres decepciones y una traición” en el marco de una ideología individualista instalada en las últimas décadas, donde los chilenos habrían apostado las fichas de su felicidad, principalmente, al consumo.

Decepciones

La primera decepción se relaciona con una sensación general de ineficacia de las reglas del juego para proveer los beneficios centrales que prometía el “chilean dream”. Las encuestas realizadas a 1.500 personas en Santiago y otras 11 ciudades del país, revelaron que, mientras se considera que las principales ganancias que ha traído la modernidad son el crecimiento económico y social y los avances científicos y tecnológicos, sólo el 20% cree que se ha ganado en oportunidades de desarrollo personal y apenas un 12% piensa que hoy existe mayor libertad de los individuos. En contraste, el 45% alude a una importante pérdida de tranquilidad y de vida segura.

Según Polizzi, las personas pensaban que las instituciones no eran tan determinantes en sus vidas y más bien debían preocuparse de tomar las decisiones colectivas que sirvieran de marco general. Pero actualmente predomina la percepción de que las instituciones no fueron capaces de crear las reglas básicas que posibilitaran a cualquiera el emprendimiento individual y la libertad. “Hoy la libre elección está más contraída que nunca. La libertad sólo se juega en la góndola, pero no en elegir lo que quiero para mi vida. La gente siente que, a pesar de que se esfuerza, no alcanza los beneficios, y está tomando conciencia que no basta con el puro ñeque, que debe haber un marco institucional mínimo”, agrega.

La segunda decepción alude a la existencia de una “cancha” desigualmente construida, que no permite la ansiada igualdad de oportunidades. “Todos corríamos con el mismo esfuerzo, pero algunos avanzaban a trancos más firmes, mientras otros tropezaban con las irregularidades de una cancha dispareja y con piedras en el camino”, ha señalado el gerente de Visión Humana.

Esta desilusión contrasta fuertemente con las expectativas de las personas sobre las metas a seguir como país: la principal es que Chile ofrezca las mismas oportunidades para todos, muy por sobre otras alternativas mencionadas. “La gente es menos crítica de las diferencias sociales como de las diferencias de oportunidades, y esto se simboliza en los hijos, que es donde más te duele que ocurra la desigualdad de oportunidades. Es lo que vemos hoy en el ámbito de la educación”, señala Polizzi.

Estas dos primeras decepciones, sumadas a situaciones de corrupción económica en el Estado y en la política, y de carácter moral en el caso de la Iglesia, explicarían la creciente desconfianza institucional en el país.

La tercera decepción se produce en el ámbito del consumo: el sobreendeudamiento. En 2012, el 60% de los encuestados declaró que destinaba más del 40% de su ingreso mensual al pago de deudas, pero también más del 60% consideraba el momento como bueno o no tan malo para solicitar un crédito. “Así como el crédito fue el ticket a la fiesta del consumo, el sobreendeudamiento, la cobranza y Dicom fueron la resaca y la pasada de cuenta no anticipada de dicha fiesta”, indica Patricio Polizzi. Hoy, en su opinión, existiría una mayor cautela y autocontrol en las relaciones comerciales, un consumidor más preocupado de la letra chica, pero no necesariamente con menos ganas de consumir. “Hay una tensión entre el quiero controlarme y el quiero seguir consumiendo”, explica. Esta realidad se da unida a una tendencia emergente observada por Chilescopio: una especie de discreción y eficiencia en la compra de los artículos más básicos, pero una postura mucho más indulgente en relación a artículos más suntuarios.

La traición

También vinculada al ámbito del consumo, se produce más recientemente una decepción que es interpretada como traición: los casos de abuso empresarial, expresados en evidencias de colusión, engaños o estafas. “El castigo a las empresas por cometer el pecado del abuso ha sido enorme y todavía no es posible dimensionar totalmente su efecto en el futuro”, dice Patricio Polizzi. El 49% de los entrevistados estima que la confianza y credibilidad en las empresas ha disminuido en los últimos años; el 71% cree que el nivel de abuso de las empresas con los consumidores es alto o muy alto, al igual que respecto de sus trabajadores; y la evaluación general de la transparencia de las mismas es más que pobre.

En todo caso, el gerente de Visión Humana advierte que se trata de un castigo a la ética empresarial, pero no a las marcas. “No están castigando con el producto, no dejan de comprar. Sólo se genera más costo de transacción. La demanda actual apunta a que las empresas se pongan en línea con la transparencia, que dejen de abusar y que reduzcan la asimetría de poder y de información que tienen respecto al consumidor”.

En su opinión, la reacción del mundo empresarial todavía es precaria. “Muchas empresas están enfrentando el fenómeno de manera táctica, más a través de las relaciones públicas y la comunicación, como contratos con letra grande o mayor entrega de información, pero no están incorporando la transparencia estructuralmente en el negocio”.

A partir de estas decepciones, el estudio de Chilescopio deduce la existencia de una creciente insatisfacción con el modelo, que se traduce en un enjuiciamiento a las reglas del juego que configuraron el estilo de vida actual y que implica que exista una demanda de cambios en el país. De hecho, el 62% de los entrevistados en 2012 concordó en la necesidad de realizar grandes cambios en el país y el 34% opinó que hay que realizar algunos cambios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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