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LimónApps | October 22, 2019

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Deep Web: navegar en los abismos de Internet

Este mundo oculto es 500 veces más grande que la red tradicional: solo el 4% constituye la Internet que conocemos, mientras el 96% permanece invisible. Aquí se desarrolla el narcotráfico, la prostitución infantil, la compra y venta de armas, la piratería entre otros delitos, que no están al alcance de las autoridades.
Por Sofía Sanhueza y Francisca Raddatz*

La verdadera base del poder y la corrupción están presentes en la web, pero no en la que conocemos. Hay un lado oculto y oscuro en ella llamado Internet profunda o Deep Web, en inglés. La Internet profunda es rápida y mucho más grande que la Internet superficial o aquella que visitamos usualmente. Es en la Deep Web donde se aloja todo el contenido no catalogado, ilegal, anónimo y oculto, tanto como información sensible o códigos administrativos de gobiernos, empresas y universidades.

Se estima que la Internet profunda tiene un tamaño de 91 mil terabytes, según estudios de la Universidad de Berkeley del año 2013. Para comprender mejor la magnitud de esta red, hay que considerar que un terabyte equivale a, aproximadamente, un trillón de bytes.

El origen de esta red comenzó en 1997, cuando un grupo de militares estadounidenses diseñó el software The Onion Router, más conocido como Tor. El objetivo principal era el desarrollo de una red donde no se revelara la identidad (dirección IP) de los usuarios y que resguardara el secreto de la información que ahí se manejaba. El lado oscuro de internet solo era accesible descargando este software, sin embargo, hoy es de código abierto y financiado públicamente. Numerosos videos en Youtube explican cómo descargar el software. De esta manera, Tor captura datos de miles de computadores, tras los cuales muchas veces hay criminales, asesinos, narcotraficantes, pero también agencias de gobierno, periodistas y activistas políticos de todo el mundo, interesados en ocultar su identidad.

Al abrir el software se accede a Hidden Wiki, similar a Internet Explorer, que es un navegador para recorrer Internet de incógnito. Hay dos operadores que funcionan como buscadores tipo Google: Torch y Abism. Una de las grandes diferencias con la web tradicional es que aquí no existen las puntocom. En cambio, están las punto onion, que son las direcciones compuestas de 16 caracteres combinados con letras en minúscula y números, por ejemplo: 56ascfg2dop7a.onion.

El estudiante Benjamín Toro (23) ingresó a la Deep Web para corroborar si realmente era fácil entrar a esta Internet oculta y qué temas circulaban en ella. Su experiencia fue desagradable e irrepetible.

“Luego de descargar el software Tor, que tomó solo algunos minutos, comencé a ver en la lista por abecedario los millones de temas que se pueden encontrar. La mayoría de estos eran tópicos muy desagradables. Sinceramente, no pude estar mucho tiempo ahí, porque solo leer los títulos de los temas me produjo angustia y dolor de estómago; temas de prostitución infantil, sicarios, entre otros. La Deep Web es un mundo que no entra en los parámetros positivos y legales de Internet básico”, dice.

Un estudio realizado el 2001 por la empresa BrightPlanet, que se dedica a desarrollar soluciones de software y contenidos en la web, estimó que el tamaño de la Deep Web entonces, era 500 veces superior a la red tradicional, y que la llamada web “invisible”, no indexada por los motores de búsqueda, se estimaba en el 75% de toda Internet, es decir, cerca de un billón de páginas no son referenciadas de forma pública.

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Negocio sucio

La red profunda es potenciada por una moneda virtual llamada Bitcoin. Los bitcoins ofrecen transacciones anónimas que pueden ser casi imposibles de rastrear por las autoridades, y que además utilizan códigos criptográficos que hacen posible crear una moneda digital de origen anónimo, cuya unidad equivale a US$ 14. Su funcionamiento consiste en que el remitente transmite el código bitcoin a través de una cadena de bloques o blockchain, en inglés, que es una contabilidad pública compartida en la que se basa toda la red. Todas las transacciones confirmadas se incluyen en esta cadena hasta llegar al receptor. De esta manera, se posibilitan las compras anónimas en la web, fuera del control de bancos y gobiernos.

Esta red turbia tiene sitios que exhiben videos, fotografías y tutoriales para delinquir, muchas de las cuales son tomadas en la Deep Web y difundidas en la red tradicional. Por ejemplo, asesinatos de redes de narcotráfico, torturas o “el manual para pedófilos”, que es un instructivo de cómo seducir a los niños y abusar de ellos sin que los padres lo noten. Además, hay sitios que van más allá del cibermundo, ya que los usuarios establecen contacto presencial, que se da en el caso de dealers de drogas, sicarios y ladrones, quienes deben especificar sus correos electrónicos para concretar el “negocio”.

La estudiante Martina Freire (22) afirma haber navegado por la Deep Web con unos amigos por curiosidad. “Me impresioné con la cantidad de links, videos y comentarios de la gente; personas buscando drogas, armas, incluso sicarios. El morbo no tiene límites, no olvidaré jamás el video que vimos de una adolescente que jalaba cocaína en una mesa de unos tres metros aproximadamente, hasta caer desmayada”.

El también estudiante Joaquín Sepúlveda (24), ha ingresado a diferentes páginas de la Deep Web y ha conocido de cerca cómo funcionan las transacciones comerciales. “Hace poco un amigo encargó LSD y hongos alucinógenos desde Europa. Arrendó una casilla acá en Chile, envió US$ 20 para probar si funcionaba y, después de un mes, llegaron las cosas a su casilla. Es decir, uno puede comprar drogas duras, esteroides o marihuana, lo único que necesitas es una casilla y plata, nada más”, afirma.

Silk Road: un gran mercado anónimo

El mercado negro de drogas en internet ha existido desde sus orígenes, pero ninguno con el tamaño, sofisticación y facilidad de uso como el llamado Silk Road (Ruta de la Seda, en inglés). Miles de drogas se venden a través de esta web oculta, donde también hay espacio para el intercambio clandestino de documentos falsificados, servicios de sicarios o pedofilia.

Son alrededor de 13 mil ítems los que ofrece este sitio clandestino, mayoritariamente psicotrópicos, opio, estimulantes psicodélicos, éxtasis o MDMA de alta calidad, cocaína pura, LSD y heroína, entre otros. Todos con rápido envío al país de destino mientras dentro de Estados Unidos, el envío es gratuito. Este sitio generó aproximadamente US$ 1.200 millones en ventas, con casi 960 mil usuarios entre compradores y vendedores en Estados Unidos, y más de una docena de otros países.

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El éxito de Silk Road se debió, mayormente, a la potente combinación entre el software Tor y la moneda digital bitcoin. No obstante, el creador de este sitio, Ross Ulbricht, fue condenado el año 2015 a cadena perpetua en Nueva York por haber vendido US$ 200 millones en drogas ilegales.

El lado no tan oscuro de la Deep Web

Dentro de la Internet profunda también hay foros de comunidades y movilizaciones que no necesariamente están cometiendo ilegalidades, este podría ser el lado “positivo” de este mundo oculto. “Hay mucha información codificada y extraña. Ventas de armas, drogas, también cosas piratas, marcas caras a un precio accesible. No obstante, hay foros de comunidades naturistas opositoras al sistema, las que no tienen cabida en la web normal. Por ese lado es positivo ya que, a pesar de las cosas ilegales, hay conversaciones interesantes y también, por ejemplo, ventas de libros a un precio más accesible para todos”, comenta Benjamín Toro.

El periodista experto en Deep Web, Pablo Souper, dice que él utiliza esta Internet para ingresar a bases de datos y cifras específicas, que muchas veces son eliminadas de la red tradicional. “La ventaja de la Internet profunda y de Tor, básicamente, es que uno encuentra bases de datos que son prácticas y que no figuran en buscadores tradicionales como Google, ya que son resultado de un proceso filtrado. Además, uno puede adquirir libros que muchas veces son eliminados o censurados de la red. Por esto, depende de uno el sentido que le da a navegar en esta Internet”, afirma.

El subcomisario de Cibercrimen de la PDI, Roberto Arriagada, dice que su trabajo radica en vigilar y tratar de rastrear a quienes poseen un IP de Santiago que estén infringiendo la ley, ya sea por ver o subir contenido de pornografía infantil o comprar drogas, entre otros delitos. “Lo que es mucho más complicado sería borrar estos sitios porque, aunque pudiésemos borrarlos no sacaríamos nada, ya que se vuelven a subir pero con IP distintos. Es muy difícil ubicar a las personas involucradas en estos delitos, ya que la mayoría de ellos utilizan el proxyservidor que permite la navegación anónima– que cambia el IP del usuario”.

Pablo Souper señala que en Chile es muy acotado el tema de los delitos informáticos, que no existe fiscalización o alguna limitación en el uso de la Deep Web y que, incluso, dentro de la misma Internet profunda hay hackers que se dedican a filtrar a los usuarios, para evitar la masificación de la pornografía infantil.

“La policía solo monitorea, es decir, puede revisar el tráfico de la red, pero no identificar a los usuarios, ya que gracias a los variados proxys que da Tor, los usuarios no tienen un IP estático o número de identificación, si no que aleatoriamente se asignan proxys distintos, lo que hace que sea un sistema mucho más dinámico”, agrega el experto en Deep Web.

*Este reportaje interpretativo fue realizado en la asignatura Taller LimónApps, de la carrera de Periodismo UDD, dictada por el profesor Claudio Abarca durante el primer semestre de 2016.

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