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LimónApps | November 20, 2017

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Chilescopio 2016 revela profundo hastío ciudadano con el modelo de país

“Estar chato” en Chile es una expresión coloquial  para designar la sensación de hartazgo de algo, malestar que se acrecienta cuando no se recibe ni empatía ni respuesta al problema que lo causa.

Para el sociólogo Patricio Polizzi, gerente general de la consultora Visión Humana, los chilenos “estamos chatos de estar chatos”, conclusión que resume los principales resultados del Estudio Chilescopio 2016, el estudio nacional pionero y más reconocido sobre tendencias del país, cuyo lanzamiento fue organizado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad del Desarrollo.

Si en 2015 el 35% de los encuestados se mostraba satisfecho y muy satisfecho con el país en general, este año la cifra se redujo al 25%. A esto se suma que el 68% considera que el país debe realizar grandes cambios, en comparación con el 58% que pensaba lo mismo hace un año. Esto se suma que solo el 18% piensa que las reglas y el modelo que rigen el funcionamiento de nuestro país son las adecuadas.

Presentación “Estamos chatos de estar chatos” (Click en la imagen)

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Entre las principales fuentes del malestar que identifican los encuestados figura la inseguridad y la delincuencia imperantes (55%), la falta de un mejor trabajo y sueldo (27%), las dificultades para acceder a buenos servicios (24%) y la falta de iguales oportunidades para todos (22%).

En su presentación de Chilescopio 2016, el experto clasifica en cinco categorías el malestar detectado por el estudio: conflicto de convivencia o relacionales; desconfianza en políticos, gobierno e instituciones; evidencias de desigualdad; precariedad o incertidumbre económica y falta de acceso o atropello a derechos.

“Ante este escenario, las empresas responden de manera muy distinta, ya que no hay una forma estándar de valorar el malestar, entenderlo y atenderlo”, explicó Polizzi, quien además es profesor del Magíster en Comunicación Integrada de la UDD.

En su opinión, las empresas aún no han dado con la fórmula para revertir el malestar ciudadano. Incluso califica, entre los tipos de respuestas de las compañías ante el fenómeno, la negación, la subestimación o la delegación del problema a otras instituciones.

“En el fondo, estamos chatos de no tener certezas o de haberlas perdido; de no poder autodeterminarnos y ser unos determinados y de no ser objetos de relaciones horizontales. Es más, abusan de mi condición”, explicó.

A manera de conclusión, y como una receta para las marcas ante este escenario, Polizzi destacó que los atributos de “cumplidora” y “honesta” lideran el ranking de relevancia de los últimos cinco años como las características más valoradas en una marca, en un contexto de malestar social. Esto plantea un desafío de una nueva actitud empresarial que demanda humildad, empatía, sinceridad, voluntad y mutua colaboración, como valores esenciales demandados por los ciudadanos de parte de las empresas.

Los resultados del estudio fueron comentados por la sicóloga Carolina Altschwager, directora ejecutiva de la consultora Almabrands y por Michel Moure, gerente de Identidad Corporativa de BancoEstado.

En su presentación “El punto ciego de los promedios y las frecuencias”, Altschwager profundizó en los motivos del malestar, que identificó en el impacto de la desaceleración económica. Si hace tres años la percepción de la economía estaba más cerca de la noción de éxito, hoy campea la disconformidad colectiva.

Presentación “El punto ciego de los promedios y las frecuencias” (Click en la imagen)

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En tanto, la necesidad de cambio identificada por el público también coincide con la percepción de ausencia de un plan de transición y de un liderazgo que lo oriente. ¿Qué efectos tienen estas percepciones en el mundo del consumo y las marcas?, se pregunta la especialista. Su propuesta plantea que el nivel de crítica y exigencia de las personas en relación a su entorno, generan un contexto virtuoso para las empresas que implica aportar valor y significado ante un público ansioso de sentido y propósito.

Por su parte, Michel Moure, gerente de Identidad Corporativa de BancoEstado, ensayó una explicación al fenómeno detectado por Chilescopio 2016, con su presentación “¿Por qué estamos chatos”?

Tras identificar factores clave que definen la “sensación térmica” del estado de ánimo nacional, entre las que figuran una arraigada percepción de desigualdad social y un fuerte cuestionamiento al empresariado, así como una marcada desconfianza interpersonal e institucional, Moure reconoció que BancoEstado también ha debido enfrentar momentos críticos de desconfianza pública.

Así es como el caso Conadecus de 2013 con la revelación del cobro de comisiones en cuentas de ahorro, azotó el mayor atributo de marca del banco: la confianza. El desafío, según Moure, radicó entonces en fortalecer los vínculos con los grupos de interés de la institución, desde los valores tradicionales de la marca.

Presentación “¿Por qué estamos chatos?” (Click en la imagen)

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Carolina Mardones, decana de la Facultad de Comunicaciones de la UDD presentó el encuentro, donde se dieron a conocer las conclusiones de Chilescopio 2016. Destacando la importancia del estudio relevó que este sea “un espacio donde se compartan hallazgos e ideas para contribuir al desarrollo de una sociedad más y mejor comunicada”.

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